SONRISAS DE LUZ Y PAZ

EVANGELIO DEL DÍA. MIS ESCRITOS, MÚSICA Y POESIAS

lunes, 22 de junio de 2020

LA REINA Y SU CORTE ( FRAGMENTO)

LA REINA Y SU CORTE


EL POBRE ES NUESTRO SEÑOR

 

SERVIR ES REINAR


Era un país muy hermoso, en él siempre brillaba el sol y sus noches eran serenas y tachonadas de estrellas.

El suelo daba sus frutos y los pájaros cantaban alegres en las ramas.

                                                                               

 La naturaleza entera era un conjunto de armonía perfecta.


                                                                   

                                                                   

Este país del alma estaba gobernado por una reina cuyo nombre es CARIDAD                                     REINA

Soy la Reina de un país

que se encuentra en lo interior,

toda la persona abarca,

su centro es el corazón.

 

En él he puesto mi trono

en él quiero yo reinar

y con mi cetro de amor

en él quiero gobernar.

 

Tengo damas en mi corte

que son para mí un honor

ellas hacen que mi reino

sea de bondad y de amor.

  

EDUCACIÓN

La primera de estas damas

es su nombre Educación

su cortesía cautiva

a todos el corazón.

 

Es elegante y es fina

y bella como una flor

de esas que viste en el campo

con tanto mimo el Señor.

 

Su palabra siempre a punto

es melodiosa canción

que va dejando en los aires

los ecos de una oración.

 

Y sus gestos y ademanes

son de tanta perfección

cual conjunto de armonía

hecha por el creador.

 

M del Carmen Díaz

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Lectura del santo evangelio según san Marcos (5,21-43): En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva.» Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos, y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente, preguntando: «¿Quién me ha tocado el manto?» Los discípulos le contestaron: «Ves como te apretuja la gente y preguntas: «¿Quién me ha tocado?»» Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.» Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?» Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe.» No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. Entró y les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida.» Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le djo: «Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»). La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña. Palabra del Señor

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